Atalaya por fin!
Estoy escribiendo esto desde Atalaya con el Río Tambo ahora detrás mio. Los seis días de caminata fueron exhaustivos pero recompesado por haber completado este tramo en muy buen tiempo.

La mayoría de las Comunidades Ashaninka estaban a la guardia al inicio y de ahí se volvían amables y nos daban la bienvenida una vez que ellos sabían que no eramos una amenaza. Muy a menudo dormíamos en la casa del jefe de la comunidad y comimos pez gato, huevos fritos y yuca.

Un par de comunidades Ashaninkas nos dieron unos cuantos problemas. Poyeni tuvo un grupo de mujeres que pintaron nuestra cara mientras nos gritaban a lo lejos, mientras escalábamos hacia la comunidad. Nosotros no fuimos aceptados para quedarnos, no pudimos ni siquiera explicar quienes éramos y tuvimos que bajar nuevamente hacia la playa - evitando la comunidad.
La segunda fue Quemarija donde conocimos a Jorge, un viejo amigo de Cho y que nos invitó a cenar con su esposa, Nelly, y su pequeña hijita. La pareja era encantadora pero muy preocupados acerca de su bebé - tenía muchos abcesos infectados en su cabeza y pies. Ellos me pidieron que por favor la observara y yo expliqué que , a pesar de que traigo medicinas a cada poblado, yo no soy un doctor. Pero de todas maneras, estaban muy necesitados de mi opinión ya que no había nadie en el pueblo que sepa algo de medicina, ni tampoco medicamentos. Le dí al papá de la bebe un cuarto de dosis de Amoxicilina para su hija, un antibiótico general, pero le dije que consulte con un doctor en la siguiente comunidad antes que empiece con la bebe.

Los Regalos son muy importantes para los Ashaninkas. Su lenguaje tiene una palabra que significa lo mismo “socio de trueque” y “amigo”. Medicinas, a pesar de ser tan peligrosas, son la cosa más preciada que bueno llevar a una comunidad. He intentado otras cosas menos complicadas como anzuelos y cordel, encendedores y linternas, pero las medicinas son apreciadas mucho más. La mayoría de comunidades tienen una persona que tiene un conocimiento básico en el uso de medicina y normalmente es esa persona es a la que se le dan los medicamentos.
Como a las 5 pm un cuerno fue soplado y el poblado fue reunido. Cho y yo nos quedamos en la casa de Jorge y Nelly y empezamos a sacar nuestras hamacas para la noche. Unos minutos más tarde fuimos llevados a la reunión y sujetos a un sermón muy apasionado de parte del jefe del poblado quien estaba llevando su sombrero oficial de plumas, que no había visto nunca antes en otras comunidades. El habló apasionadamente acerca de los derechos de la comunidad de tomar sus propias decisiones y cuando terminó de hablar, fuimos ordenados de abandonar el lugar inmediatamente.
Confudidos, recogimos nuestras cosas y esperamos encontrar el siguiente caserío antes de que caiga la noche.
Le pregunté a Cho que es lo que habíamos hecho mal - donamos medicinas, enseñamos nuestros permisos e inclusive conocíamos algunas personas en la comunidad.
“Estaba borracho”, dijo Cho.

Arriba hay una foto de Valdez(guía Ashaninka) y Cho cuando estamos acercándonos a Atalaya.
Sin revisar mi “compañía neotrópica” (que ya es de por si, difícil de empacar) pienso que estamos a punto de dejar atrás los bosques secos y movernos hacía una selva mucho más diversa biológicamente. Esto significa mucha más diversidad de animales y plantas y el inicio de las orillas del Rio Amazonas propiamente dicho. Increiblemente, nosotros solamente hemos descendido 380 metros hasta que lleguemos a la boca de la selva - unos 5,268 km desde aquí. Eso es bastante plano.
Cuando el Tambo y el Urubamba se encuentran forman el Ucayali. Ese es el Rio que Cho y yo vamos a seguir hasta Pucallpa, un gran pueblo de la Selva en la zona sur de la Selva Peruana. Hemos calculado un mes para llegar a este lugar, pero debido a la expansión de la selva baja, los grandes meandros y los lagos creados , además de la ominosa falta de poblaciones (y por lo tanto caminos), realmente no sabemos.
Perfecto.







